Cómo cuidar el cuello a partir de los 50
Es la zona que primero exhibe las señales del paso del tiempo y por lo tanto no hay que dejarla de lado en las rutinas destinadas al cutis y en los tratamientos antiarrugas
El cuello es la zona donde primero se manifiestan los signos del envejecimiento cutáneo
“En la mujer, el cuello es una de las zonas del cuerpo que más rápido envejecen. ¿El motivo? La piel de esa zona es mucho más fina que la del rostro y está mucho menos protegida”, señala un artículo de Femme Actuelle.
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La revista cita a Marie-Alice Labadie, responsable de formación de Novelskin, que explica: “Se trata de una zona particularmente frágil, en la medida en que contiene muy pocas glándulas sebáceas y el sebo es un excelente escudo cutáneo, que ayuda a mantener la hidratación e impide que penetren agentes irritantes. Desprovista de esa protección, la piel del cuello padece más rápidamente los efectos del envejecimiento cutáneo”.
Si no se tiene la costumbre de limpiar y exfoliar la piel de esa zona es el momento de empezar. Es muy frecuente que el cuello quede excluido de las rutinas de limpieza, hidratación y nutrición de la cara, lo cual es un error que se debe reparar.
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Hay que tener en cuenta que, a partir de los 50, la piel del cuello puede sufrir una pérdida de tonicidad y de densidad prematuras, y aparecer pequeñas arrugas e incluso manchas.
El cuello y el escote deben estar incluidos en las rutinas de cuidado del rostro
La experta consultada por Femme Actuelle da algunos consejos para limitar estos efectos de envejecimiento.
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Antes de los 50 es posible limitarse a una buena crema hidratante que bastará para brindar la suficiente humedad al cuello. Pero pasado ese límite, habrá que invertir en cuidados más específicos.
Se trata de cremas suavizantes y reafirmantes especialmente concebidas para cuello y escote. Sus fórmulas suelen contener activos que estimulan la formación de colágeno como el retinol (vitamina A) o los péptidos (moléculas compuestas por varios aminoácidos, que ayudan a la regeneración del tejido dérmico); además contienen otros ingredientes antioxidantes como la vitamina C. El efecto de devolver tensión o prevenir la flaccidez se logra con ingredientes naturalmente reafirmantes como la cafeína.
Para un mejor resultado, es importante el modo de aplicación de estos productos. “Entibie la crema en la palma de la mano antes de aplicarla en el cuello, lo que debe hacerse con movimientos de abajo hacia arriba para ir contra el sentido del relajamiento cutáneo”, dijo la experta que agregó que los masajes en el cuello deben ser suaves, en razón de la fragilidad de la piel.
El retinol es un producto antiarrugas que también puede ser usado en el cuello
Otra clave para obtener resultados es la regularidad: al igual que en el rostro, el producto elegido debe aplicarse mañana y noche.
Asimismo, la piel del cuello debe estar incluida en la limpieza diaria del rostro y en la exfoliación semanal, cuya finalidad es estimular la renovación celular. Aunque en el cuello debe usarse un producto suave.
Ejercicios y postura
Lo primero, dice la especialista, es evitar las malas costumbres. “El teléfono es una verdadera plaga para la piel del rostro. El mentón inclinado sobre el esternón acentúa las arrugas de la zona. Concéntrense en elevar la cabeza cuando hablen por teléfono”.
La pantalla del celular así como la de la computadora debe estar a la altura de los ojos o levemente por debajo. De lo contrario, se favorece la aparición de las arrugas horizontales tan visible en esa zona.
Hay que evitar tener el cuello en flexión durante tiempo prolongado (Shutterstock)
La tensión en nuca y cuello, muy habitual en nuestros días, es también un factor de envejecimiento. Es importante evitar la contracción, en particular, del platisma, músculo que va de la mandíbula a la clavícula, y que es el responsable de arrugar el cuello.
Dos ejercicios son útiles. Uno consiste en pronunciar las vocales de modo enérgico y marcado. El segundo: colocar la lengua en lo alto del paladar, crispar la mandíbula y sostener la posición enre 10 y 20 segundos.
Finalmente, el artículo asegura que hay un recurso casero de las abuelas que realmente sirve. El agua fría al terminar la ducha tiene efectos tensores y reafirmantes en la zona del escote y del cuello.