Una foto de 5 millones de dólares

Dos dólares y una canción, el precio que pagó un coleccionista por una fotografía valuada, después, en cinco millones de dólares

En el año 2010, Randy Guijarro compró varias fotografías antiguas en un mercado de California, entre las imágenes descubrió un retrato único

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Para LA NACIONJessica Blady

Un día de verano del año 2010, Randy Guijarro, técnico de telecomunicaciones y “aficionado a la historia de Estados Unidos” –como él mismo se describió alguna vez– volvía a su casa después del trabajo en Fresno, California, cuando un mercado de antigüedades y memorabilia llamó su atención. Recorrer los pasillos del Fulton’s Folly Antiques Collective, ubicado en el histórico Tower District, no estaba en sus planes originales; pero al encontrar un espacio vacío para estacionar, decidió entrar a dar un vistazo y, tal vez, descubrir algún objeto preciado para añadir a su extensa y variada colección de monedas antiguas, cómics, tarjetas deportivas o fotografías con valor histórico, las favoritas de su esposa Linda.

La foto valuada en 5 millones de dólares
La foto valuada en 5 millones de dólaresKagin’s, Inc

‘El primer mercado de antigüedades de Fresno’ alberga a múltiples vendedores que ofrecen sus artículos. Mientras curioseaba en cada uno de los puestos, Guijarro se cruzó con dos hombres que habían ganado una subasta e intentaban vender el contenido poco provechoso de una unidad de almacenamiento. Entre los objetos, Randy se decidió por una caja sencilla de cartón que contenía tres fotografías antiguas del siglo XIX. Solo las eligió porque “le gustó su aspecto”, seguramente, pensando en un regalo para Linda.

Guijarro ofreció dos dólares por el botín y los hombres aceptaron. Para ser más precisos, dos dólares y una canción que les cantó: I Like to Move It de Reel 2 Real –popularizada por el Rey Julien como ¡Quiero mover el bote!, en la película animada Madagascar–, confesó el coleccionista en una entrevista para National Geographic. En ese momento, tanto Randy como los vendedores desconocían la verdad sobre el tesoro que acababa de cambiar de manos; un hallazgo que terminaría siendo valuado en millones de dólares.

Fulton's Folly Antiques Collective
Fulton’s Folly Antiques CollectiveGentileza Facebook

El Santo Grial de la historia del Lejano Oeste

Una de las tres imágenes adquiridas por Guijarro era un ferrotipo de 4 x 6 pulgadas (100 mm × 150 mm), que mostraba a varias personas en una escena campestre, en apariencia, jugando al croquet. Pasó una semana hasta que Randy se decidió a examinar las fotos con mayor detenimiento, y se sorprendió al encontrar un rostro familiar bajo la lupa: Henry McCarty, también conocido por su alias, William H. Bonney, o por su apodo, Billy the Kid.

Su pasión por la historia y la cultura norteamericana le permitieron reconocer el porte y la postura tan característicos del famoso forajido; aunque un nuevo vistazo bajo el microscopio sumó nuevos descubrimientos: el resto de los hombres en la foto se parecían a otros miembros de los Reguladores, la banda encabezada por Billy the Kid, acompañados de sus esposas y compañeras. Según Guijarro y su extensa investigación, Charles Bowdre y Manuela Herrera Bowdre son la pareja a caballo, posiblemente, en el día de su boda, celebrada en Nuevo México, en el año 1878. Randy y su esposa también reconocieron a Tom O’Folliard, el mejor amigo de Bonney, y a Sallie Chisum, amiga/novia de Billy, quien dejó un amplio registro sobre el pistolero y sus secuaces en las páginas de sus diarios.

Si las conjeturas de Guijarro eran ciertas, estaba ante “el Santo Grial de la cultura del Oeste norteamericano”, como la calificó David McCarthy, el numismático principal de Kagin’s, Inc., la casa de subastas de San Francisco que terminó autenticando la foto y asegurándola por cinco millones de dólares. Pero no nos adelantemos, porque el proceso fue muy largo y lleno de escepticismo para estos coleccionistas aficionados.

Cruzarse con una imagen original de Billy the Kid y su banda no ocurre todos los días. Por eso, la pareja puso manos a la obra de inmediato y pasó los próximos cinco años dedicados 100% a su hallazgo, investigando, recopilando pruebas, viajando por el suroeste del país para contactar con expertos, académicos, otros coleccionistas y hasta especialistas en reconocimiento facial. Al final, lograron identificar a las 18 personas que aparen en la imagen, además de la escuela en el condado de Chávez, Nuevo México, cuyos restos también excavaron. La investigación determinó que la fotografía se tomó en 1878 tras una boda, apenas un mes después de que los Reguladores participaran en la sangrienta Guerra del condado de Lincoln.

El único retrato autentificado de Billy the Kid que se conserva. Ferrotipo original sin retoques
El único retrato autentificado de Billy the Kid que se conserva. Ferrotipo original sin retoquesBen Wittick – Archivo de Old West Show & Auction de Brian Lebel

Ver para creer

Billy the Kid es una verdadera ‘figurita difícil’ en el mundo de la numismática y la historia estadounidense. A casi 145 años de su asesinato, uno de los pocos objetos que se conservan y evidencian la vida de Bonney es una fotografía en ferrotipo de 5,1 x 7,6 centímetros, atribuida al fotógrafo Ben Wittick (o a un fotógrafo ambulante), tomada afuera del salón de Beaver Smith en Fort Sumner, Nuevo México, a finales de 1879 o principios de 1880. En la imagen se ve al pistolero sosteniendo un rifle Winchester de 1873 con la culata apoyada en el suelo; para muchos, la única foto de Billy aceptada por académicos e historiadores.

El proceso fotográfico debería haber dado como resultado cuatro retratos, pero el único que sobrevivió al paso del tiempo es el original de cámara que Billy le regaló a su amigo Dan Dedrick, quien lo conservó tras la muerte del forajido en julio de 1881. Dedrick se lo heredó a su sobrino Frank Upham en 1930, quien intentó venderlo en 1937, pero desistió al no conseguir un precio adecuado. Finalmente, se convirtió en el regalo de bodas para su cuñada Elizabeth, y terminó en manos de los hijos de esta, Art y Stephen Upham, quienes decidieron subastarlo en la casa Old West Show & Auction en Denver, Colorado. En junio de 2011, el ferrotipo de Bonney fue adquirido por el empresario William Koch, quien pagó por 2.3 millones de dólares.

Para los Guijarro no fue tan fácil. En el camino hacia la autenticación de su tesoro encontraron aliados y detractores, como el coleccionista Robert G. McCubbin y el historiador John Boessenecker, que en el año 2013 concluyeron que el hombre de la fotografía no podía ser Bonney. Lo mismo ocurrió con las autoridades del Lincoln State Monument y el Departamento de Asuntos Culturales de Nuevo México que, a pesar de las pruebas presentadas, declararon que la investigación no era concluyente para identificar al forajido ni a las otras personas de la época. Daniel Kosharek, curador de fotografía de los archivos del Palace of the Governors, afirmó que la imagen presenta “problemas en muchos aspectos”, incluyendo el tamaño de las figuras –demasiado pequeño para una correcta individualización– y la falta de semejanza del paisaje de fondo con el condado de Lincoln o el estado de Nuevo México, en general.

Elenco de Billy the Kid: New Evidence
Elenco de Billy the Kid: New EvidenceNational Geographic Channel

La luz al final del túnel llegó a principios de octubre de 2015, cinco años después de que Randy tuviera ‘su día de suerte’ en el Fulton’s Folly Antiques Collective. Tras la examinación de varios expertos, incluidos algunos asociados a la producción de un documental del National Geographic Channel, Kagin’s, Inc. declaró que la imagen era auténtica, otorgándole la exuberante valoración de cinco millones de dólares. La odisea de la pareja saltó a la pantalla en el programa especial de NatGeo Billy the Kid: New Evidence, narrado por Kevin Costner y estrenado ese mismo octubre; pero a pesar de todas las evidencias a su favor, muchos historiadores siguen refutando la legitimidad de la fotografía.

Imágenes del documental Billy the Kid: New Evidence
Imágenes del documental Billy the Kid: New EvidenceNational Geographic Channel

Hasta el momento, nadie ofertó por ella y el propio William Koch decidió mantener cerrada su billetera. Por su parte, Guijarro dejó su trabajo como técnico de telecomunicaciones y se avocó de lleno a su nueva afición. “Supongo que ahora soy un anticuario”, declaró hace tiempo, y animó a otros a revisar sus baúles y desvanes a la búsqueda de tesoros ocultos: “Nos encantaría buscar piezas perdidas de la historia, ya sea de Estados Unidos o de cualquier parte del mundo. Nos apasiona la aventura. La búsqueda es algo realmente grandioso”.

La figura de Billy the Kid continúa siendo un misterio y ese halo enigmático atrae tanto a los curiosos por descifrar el pasado como a los oportunistas. A simple vista, Guijarro parece formar parte de ese primer grupo, aunque no haya encontrado a un ‘creyente’ dispuesto a desembolsar una cifra de siete dígitos por su pequeña joya. Mientras tanto, la empresa familiar de subastas Lee Fox Auctions de Nueva Jersey se prepara para encontrar al mejor postor de dos nuevas fotografías recién aparecidas que muestran a un joven (todavía más joven) Henry McCarty, al tiempo que sugieren que el bandido pasó parte de su infancia en la ciudad de Filadelfia. La base es de 500 mil dólares, pero esta es una historia para otro día.

Por Jessica Blady

Fuente: La Nacion